El Escandallo sigue entendiéndose mal
Todavía hoy, en muchas empresas, se sigue utilizando el escandallo como si fuera una simple suma de costes a la que después se le añade un margen para obtener el precio de venta.
Y ahí empieza el problema.
Porque una cosa es calcular el coste de un producto y otra muy distinta es decidir su precio de venta.
El coste nos dice cuánto nos cuesta realmente fabricar, preparar, servir o entregar un producto o servicio. El precio, en cambio, depende del mercado, del posicionamiento, de la competencia, del valor percibido por el cliente y de la estrategia comercial de la empresa.
Confundir ambos conceptos puede llevar a decisiones muy peligrosas.
Una empresa puede creer que está ganando dinero porque vende por encima de lo que considera «su coste». Sin embargo, si ese coste está mal calculado, el margen puede ser mucho menor del esperado. Incluso puede estar vendiendo con pérdidas sin saberlo.
El verdadero objetivo del escandallo
El escandallo bien hecho no es una herramienta para justificar un precio. Es una herramienta para conocer la realidad económica del producto.
Sirve para responder preguntas clave:
- ¿Cuánto cuesta realmente este producto?
- ¿Qué parte del coste es directa y qué parte es indirecta?
- ¿Qué gastos estamos imputando correctamente y cuáles estamos dejando fuera?
- ¿Qué margen real deja cada unidad vendida?
- ¿Hasta dónde podemos bajar el precio sin comprometer la rentabilidad?
Tomar decisiones basadas en datos, no en intuiciones
Este análisis es especialmente importante en las pymes, donde muchas decisiones se toman por experiencia, intuición o presión comercial. Y la experiencia es valiosa, pero no sustituye al dato bien construido.
El responsable empresarial necesita saber si un producto contribuye de verdad al resultado o si simplemente genera ventas. Porque vender más no siempre significa ganar más.
Un producto puede tener mucha rotación y poco margen. Otro puede venderse menos, pero aportar una rentabilidad mucho más interesante. Sin un buen escandallo, estas diferencias quedan ocultas.
El Escandallo como herramienta de gestión
Por eso, formar correctamente el coste de un producto no es una tarea administrativa. Es una decisión de gestión.
El escandallo debe ayudar a entender el negocio, no solo a rellenar una hoja de cálculo.
Cuando una empresa conoce bien sus costes, puede negociar mejor, fijar precios con más criterio, defender sus márgenes y tomar mejores decisiones sobre producción, compras, ventas e inversión.
Conclusiones
Debería servir, sobre todo, para preguntarse:
«¿Qué margen estoy generando realmente y qué decisiones puedo tomar con esta información?»
Porque el precio lo tensiona el mercado.
Pero el coste mal calculado lo paga siempre la empresa.
Mentor empresarial. Experto consultor de costes y financiero, formador y Presidente en Entorno Empresarial
Preguntas frecuentes
1. ¿El Escandallo sirve para fijar el precio de venta?
El umbral de rentabilidad es el punto donde la empresa deja de tener pérdidas y comienza a generar beneficios; sirve para tomar decisiones estratégicas basadas en datos reales.
2. ¿Qué ocurre si el escandallos está mal calculado?
El mayor riesgo es creer que un producto es rentable cuando en realidad no lo es. Un error en el cálculo de los costes puede llevar a vender con márgenes muy inferiores a los esperados o incluso con pérdidas.
3. ¿Qué costes debe incluir un buen escandallo?
Debe incorporar tanto los costes directos como la parte correspondiente de los costes indirectos. Dejar gastos fuera del cálculo ofrece una visión distorsionada de la rentabilidad.
4. ¿Por qué es tan importante para una pyme?
Porque ayuda a tomar decisiones basadas en datos y no únicamente en la experiencia o la intuición. Conocer el coste real permite fijar mejor los precios, proteger los márgenes y mejorar la rentabilidad.
5. ¿Cúal es el principal error que cometen las empresas?
Pensar que vender más siempre significa ganar más. Sin un buen escandallo, es imposible saber qué productos generan realmente beneficio y cuáles simplemente aumentan la facturación.